jueves, 18 de febrero de 2010

Arriba, abajo

Arriba, abajo, arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo,arriba, abajo


y de nuevo abajo

martes, 2 de febrero de 2010

El bloqueo y los menús



Me he estado olvidando de como escribir, aun lo puedo hacer por supuesto, pero, me refiero a que ya no se escribir de forma que me guste. Todo lo que escribo se me hace muy sin chiste, ramplón, en el mejor de los caso me parece una mala imitación de mis escritores favoritos.

Lo mejor que he podido escribir en estos meses han sido un par de descripciones de mi comida, producto de que mirtha me preguntara ideas para comer, yo sólo trataba de expresar de la manera mas apetitosa posible lo que hubiera comido y se me antojara en ese instante; hasta hambre me dió con leer mis propias descripciones, y vaya que cuando las hice ya tenia el estomago lleno. Eso es lo mas decente que he logrado en todo este tiempo en cuanto a escritura, de ahí en delante nada ha valido mucho la pena que digamos, los desahogos de conciencia no dejan de ser eso y los intentos de seguir escribiendo poesía ya no son otra cosa que parodias de frases profundas y de significado onírico y espiritual.

También eso me hace pensar que no soy bueno para el surrealismo, yo no puedo evocar esas figuras fantásticas y absurdas que llenan todas las obras del genero, en el mejor de los casos nomás repito lo ya hecho de buena manera.

Y no, no es que sea malo siendo surrealista por que no sueñe; vaya que sueño, mucho, y con gran detalle, pero mis sueños tienen a desdoblarse de una manera tan sutil de la realidad, que los hace no muy ajenos a la misma.

Son interesantes, pero no la mejor materia prima para lo establecido por esas corrientes.

Sigue sin gustarme lo que escribo, algo falta, algo falla, esta atorado, atrapado, y no encuentro como dejarlo libre.

Si se queda atrapado para siempre se que podré seguir escribiendo menús que me abran el apetito.

Ya de menos, ¿no?


 
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.