Por la tarde el sopor de mis entrañas se arremolinó en mi cuello, cortando de manera intermitente el corriente sanguíneo hacia mi encéfalo. La ultima visión que captó mi consciente fue la de mi cuerpo cayendo hacia adelante.
Después sólo vi una nube, que fue cortada por estallidos de colores brillantes.
Los colores pasaron a ser personas, sentadas en un verde jardín, con la luz de la tarde siendo reflejada por sus sonrisas. Eran felices, cantaban, bebían, me invitaban a unirme, y lo que hice fue mirarles como bichos raros, caminar alrededor de ellos y dirigirme hacia donde las nubes grises chocaban con el filo del horizonte.
Ese horizonte se volvió un abismo. De pronto estaba a su orilla, cuando un segundo atrás me separaba de él un espacio infinito. Ni siquiera salté, fue mas como dar otro paso, para caer.
Y caí.
De nuevo en la caída me cubrí en colores. Buscaba ver mis manos, pero estas eran sombras, sobras que ahogaron el color en gritos, que no eran mas que susurros, susurros que fueron plumas que amortiguaron mi descenso, que me había encaminado a un pasillo gris, repleto de puertas que me regresaban al mismo punto de partida. Toqué la pared, esperanzado a encontrar un foco que revirtiera la gris vacuidad en que vagaba.
Lo encontré.
Y ahora flotaba.
Estaba en el centro del universo, por momentos negro, por momentos bañado en la radiación de las estrellas.
Ahora era Dios.
Borré lo que existía, y reconstruí el universo de nuevo.
No fueron 6 días.
Bastó con un momento.
Descendí a esa nueva tierra que con mis manos y en un instante que duró billones de años formé.
Estuve un momento que se extendió 33 años. Acabó de manera súbita al verme ejecutado.
Cuando los clavos atravesaron mis muñecas y mi cuerpo se tiñó de sangre, El color volvió a cubrirlo todo. Estaba en ese espacio mas allá de lo real. Los colores eran ahora sonidos, y los sonidos tomaron forma de voces, que me empezaron a llenar de conocimiento. Conocimiento que tomó forma de torrente, y sentí que empezaba a llenarme, como si yo fuera una cisterna. La cisterna se lleno, y de todos los orificios que me conformaban empezó a brotar sabiduría, De sabor a maná, tan tibio y luminoso como todos los soles juntos.
Pero fue tanto el torrente que entraba como el que salia que solo me disolví en él, cual estatua de sal.
Y el torrente ahogó el universo que creé.
Lavó el pasillo por que que llegué.
Colmó el vació al cual salté.
Se llevó a la gente feliz.
Y me hizo vomitar la sangre que llenaba mis pulmones.
domingo, 28 de junio de 2009
sábado, 27 de junio de 2009
Useless
Y este es otro sábado en el que opto por aislarme.
Agoté mi dinero, 20 pesos en el bolsillo no dan más que para cerveza y media, ya es imposible beber barato en esta ciudad. Además llueve, y el mojarse por otra razón que no sea el deseo de hacerlo, no es algo que disfrute. Por fin estoy de vacaciones, y en vez de poner en marcha toda la vorágine de ideas que se supone iba a traer a la realidad tan solo aprobara la ultima materia que me tenía a la expectativa en mi escuela, solo estoy ganando peso y perdiendo ánimos, dejando que la habitual inercia de la apatía me arrastre a esa conocida pero a la vez tan detestable sensación de no servir para nada.
Precisamente, me di cuenta claramente en estos días que si estoy en el hoyo en el que estoy, un hoyo en el cual ya tengo varios años instalado, a tal punto que lo he vuelto un lugar acogedor y con algunas amenidades extras a lo necesario, Es por esa sensación de inutilidad que ha estado tan presente en mi vida. Me siento inútil y me vuelvo improductivo, y esa improductividad me hace sentir aun más inútil, ligándome a un circulo vicioso el cual no logro (ni trato realmente) romper.
Es tan remarcable esa idea de inutilidad que tengo que, a causa de ella, me he estado condenado a la mediocridad que tanto critico y repudio. También me explico mejor por qué no he podido desprenderme de partida de mi ex novia. No quiero resignarme a que no regresará porque sigo esperanzado su vuelta y que junto a ella, regrese la sensación de sentirme verdaderamente útil.
Sí, la extraño tanto porque con ella en el poco tiempo que pase, experimenté esa sensación de plenitud que llevaba tanto tiempo buscando. Y pensando de nuevo en el asunto, el que me diera esa plenitud fue por serle verdaderamente útil: La ayudé a que volviera al camino, a seguir adelante, a valorarse tal como es ella. Pero ese mismo impulso quizá fue la causa de su partida intempestiva, misma que me dejo a la deriva hace medio año atrás.
Independientemente, esa idea de inutilidad que persiste en mí, estaba antes de esta mujer y sigue presente después de ella, y es responsable de que yo no concrete nada, ya que creerme inútil conlleva a que me crea incapaz de hacer las cosas bien, y así termino no haciendo nada.
No hay otro responsable de que esté en este estado que yo, ya que para excusarme en las circunstancias en las que viví, terminaría evadiendo el problema, en vez de encaminarme a revertirlo.
Ya planteé bien mi pregunta, ahora es hora de responderme y encontrar por mi mismo el modo de saberme útil, para así pueda dejar de hablar y comenzar a actuar...
Y ya libre de esa cadena venderé lo que tengo que vender, compraré lo que ocupo comprar, haré lo que sólo existía como ideas, y con ello cerraré los hocicos que durante años había ambicionado callar.
Agoté mi dinero, 20 pesos en el bolsillo no dan más que para cerveza y media, ya es imposible beber barato en esta ciudad. Además llueve, y el mojarse por otra razón que no sea el deseo de hacerlo, no es algo que disfrute. Por fin estoy de vacaciones, y en vez de poner en marcha toda la vorágine de ideas que se supone iba a traer a la realidad tan solo aprobara la ultima materia que me tenía a la expectativa en mi escuela, solo estoy ganando peso y perdiendo ánimos, dejando que la habitual inercia de la apatía me arrastre a esa conocida pero a la vez tan detestable sensación de no servir para nada.
Precisamente, me di cuenta claramente en estos días que si estoy en el hoyo en el que estoy, un hoyo en el cual ya tengo varios años instalado, a tal punto que lo he vuelto un lugar acogedor y con algunas amenidades extras a lo necesario, Es por esa sensación de inutilidad que ha estado tan presente en mi vida. Me siento inútil y me vuelvo improductivo, y esa improductividad me hace sentir aun más inútil, ligándome a un circulo vicioso el cual no logro (ni trato realmente) romper.
Es tan remarcable esa idea de inutilidad que tengo que, a causa de ella, me he estado condenado a la mediocridad que tanto critico y repudio. También me explico mejor por qué no he podido desprenderme de partida de mi ex novia. No quiero resignarme a que no regresará porque sigo esperanzado su vuelta y que junto a ella, regrese la sensación de sentirme verdaderamente útil.
Sí, la extraño tanto porque con ella en el poco tiempo que pase, experimenté esa sensación de plenitud que llevaba tanto tiempo buscando. Y pensando de nuevo en el asunto, el que me diera esa plenitud fue por serle verdaderamente útil: La ayudé a que volviera al camino, a seguir adelante, a valorarse tal como es ella. Pero ese mismo impulso quizá fue la causa de su partida intempestiva, misma que me dejo a la deriva hace medio año atrás.
Independientemente, esa idea de inutilidad que persiste en mí, estaba antes de esta mujer y sigue presente después de ella, y es responsable de que yo no concrete nada, ya que creerme inútil conlleva a que me crea incapaz de hacer las cosas bien, y así termino no haciendo nada.
No hay otro responsable de que esté en este estado que yo, ya que para excusarme en las circunstancias en las que viví, terminaría evadiendo el problema, en vez de encaminarme a revertirlo.
Ya planteé bien mi pregunta, ahora es hora de responderme y encontrar por mi mismo el modo de saberme útil, para así pueda dejar de hablar y comenzar a actuar...
Y ya libre de esa cadena venderé lo que tengo que vender, compraré lo que ocupo comprar, haré lo que sólo existía como ideas, y con ello cerraré los hocicos que durante años había ambicionado callar.
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martes, 23 de junio de 2009
De descanso
Hoy soy libre
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para volverme esclavo
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de la conformidad.
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viernes, 19 de junio de 2009
Y no llovía...
¿Cuántos días lleva en sequía el desierto?
Muchos más de los que cuentas con tus dedos,
Algunos menos de los que pueden poblar tu mirada,
Pero invariablemente los mismos desde ayer
E inequívocamente uno más para mañana.
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lunes, 8 de junio de 2009
martes, 2 de junio de 2009
Confrontando mi ego
Y yo que no creía que fuera tan difícil matar a mi ego. Tan así me equivoque que hace unos momentos me tenia por el cuello.
¿Cómo me salve de esa muerte inminente?
Le abrí un fotolog y asunto acabado.
¿Cómo me salve de esa muerte inminente?
Le abrí un fotolog y asunto acabado.
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