Y este es otro sábado en el que opto por aislarme.
Agoté mi dinero, 20 pesos en el bolsillo no dan más que para cerveza y media, ya es imposible beber barato en esta ciudad. Además llueve, y el mojarse por otra razón que no sea el deseo de hacerlo, no es algo que disfrute. Por fin estoy de vacaciones, y en vez de poner en marcha toda la vorágine de ideas que se supone iba a traer a la realidad tan solo aprobara la ultima materia que me tenía a la expectativa en mi escuela, solo estoy ganando peso y perdiendo ánimos, dejando que la habitual inercia de la apatía me arrastre a esa conocida pero a la vez tan detestable sensación de no servir para nada.
Precisamente, me di cuenta claramente en estos días que si estoy en el hoyo en el que estoy, un hoyo en el cual ya tengo varios años instalado, a tal punto que lo he vuelto un lugar acogedor y con algunas amenidades extras a lo necesario, Es por esa sensación de inutilidad que ha estado tan presente en mi vida. Me siento inútil y me vuelvo improductivo, y esa improductividad me hace sentir aun más inútil, ligándome a un circulo vicioso el cual no logro (ni trato realmente) romper.
Es tan remarcable esa idea de inutilidad que tengo que, a causa de ella, me he estado condenado a la mediocridad que tanto critico y repudio. También me explico mejor por qué no he podido desprenderme de partida de mi ex novia. No quiero resignarme a que no regresará porque sigo esperanzado su vuelta y que junto a ella, regrese la sensación de sentirme verdaderamente útil.
Sí, la extraño tanto porque con ella en el poco tiempo que pase, experimenté esa sensación de plenitud que llevaba tanto tiempo buscando. Y pensando de nuevo en el asunto, el que me diera esa plenitud fue por serle verdaderamente útil: La ayudé a que volviera al camino, a seguir adelante, a valorarse tal como es ella. Pero ese mismo impulso quizá fue la causa de su partida intempestiva, misma que me dejo a la deriva hace medio año atrás.
Independientemente, esa idea de inutilidad que persiste en mí, estaba antes de esta mujer y sigue presente después de ella, y es responsable de que yo no concrete nada, ya que creerme inútil conlleva a que me crea incapaz de hacer las cosas bien, y así termino no haciendo nada.
No hay otro responsable de que esté en este estado que yo, ya que para excusarme en las circunstancias en las que viví, terminaría evadiendo el problema, en vez de encaminarme a revertirlo.
Ya planteé bien mi pregunta, ahora es hora de responderme y encontrar por mi mismo el modo de saberme útil, para así pueda dejar de hablar y comenzar a actuar...
Y ya libre de esa cadena venderé lo que tengo que vender, compraré lo que ocupo comprar, haré lo que sólo existía como ideas, y con ello cerraré los hocicos que durante años había ambicionado callar.
sábado, 27 de junio de 2009
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