Y estando al filo, dí ese salto adelante, esperando que mis alas me puedan sostener.
No quiero emular a ícaro.
No deseo tocar el suelo.
Para eso está el cielo.
Me quedaré en él.
Volaré lejos.
Más de donde hubiera llegado con tan sólo mis vacilantes pasos.
Que han quedado detrás.
sábado, 12 de diciembre de 2009
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