juguemos a ser como el diablo
Ser igual de atractivos
tal como la lujuria y los vicios
Que los hombres nos admiren
y las mujeres sean participes
de nuestra abrumadora personalidad
le les atrapa,
y les subyuga,
dejándolos mansos
listos para acompañarnos al juego
y alabar nuestro nombre maldito
entre danzas secretas.
Y entregarnos su cuerpo.
su voluntad,
su alma,
con tal de complacer esos deseos
emanados de sueños enfermos
que es reflejo de su ser bestial.
Y ahora serán nuestros animales,
mascotas de compañía,
a nuestras ordenes para entretenernos
con piruetas y cualquier otra tontería.
Cuando lo queramos nos darán la manita
y nos agradecerán por darles la comida.
Finalmente son nuestros, y con ellos jugamos
a dominarlos,
a ordenarles con el jalón de la correa,
a que si lo queremos vivan entre su propia mierda.
Mira, en, juguemos a que somos el diablo
veras que es divertido
al menos para mi,
quizá para ti no tanto
jueves, 4 de marzo de 2010
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