El encierro me empuja a coquetear de nuevo con la locura:
"¡Que guapa te ves esta noche!"-le dije, a lo que con calma contestó:
"Ahórrate los juegos, pasemos a lo nuestro, si ya me extrañabas. ¿A quién quieres engañar?"
"A mi, por supuesto ¿Si no, a quién más?"
"No importa. Pero bueno, ¿qué de menos no me invitas una copita?"
"Claro, no vaya a ser"
"¿Por los viejos tiempos?"
"¡Por los viejos tiempos!.."
Desperté y ella estaba a un costado mio, durmiendo plácidamente, aspiré profundamente, y me decidí a disfrutar del resto de la mañana.
Mi oso de peluche y el conejo gigante que observaban desde la ventana estuvieron de acuerdo conmigo.
sábado, 9 de mayo de 2009
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