El fantasma de la muerte ronda en mi cabeza, en mis sueños se aparece recordándome la brevedad de la vida. Trata de amedrentarme, más no le dejo, no estoy dispuesto a temerle, pero cuando me recordó que en el tiempo desde que nací hasta que llego no había hecho algo que realmente valiera la pena; comensé a temblar incontrolablemente, para luego una sensación de frialdad invadiera mi cuerpo. Me tenia donde queria. Pense en no argumentar nada mas y aceptar mi destino como tal, "¿qué más quedaba?"- por dentro me cuestioné. Ya preparaba mi despedida, cuando recordé lo único que pudiera justificar mi estancia en esta tierra, al menos por un breve tiempo más.
Apenas recobrando la poca confianza que en mi pude encontrar, sin mas preambulos, le dije:
-Te equivocas respecto con el que yo no he hecho nada. Sí hice algo, no es mucho, pero creo que es lo mínimo suficiente para justificarme aqui en este plano.
-Sólo por verte así de desesperado te dejare que hables
-Bien, hay algo, insisto, al menos sé que en mi vida, por mas breve que haya sido, ayudé encontrar la felicidad a alguien, compruebalo por ti mismo, Ella es feliz, lo sé, lo sé, y yo ayude en ello.
-¿Quién dices que es?
-Myriam, si, Myriam, no vive muy lejos de aquí, vamos, ahi verás en persona lo que te digo.
Me llevó, allá, a donde vivia Myriam, al otro lado del pueblo. Y desde su ventanal, ambos mirabamos al interior de su casa, en la que tenia lugar una animada reunion familiar.
-¿Es esa su felicidad?
-Sí, vela, es feliz, trata con su familia, con su marido, vela rebozar de vida, es más, que no su abdomen es el de una mujer preñada, lo tiene todo.
-Te engañas, sabes, no es feliz, al menos no del todo.
-¿Cómo? Vela, no lo puedes negar.
-No lo es, Su vida es vacia, a pesar de tener tanto.
-No, no, no puede ser, no era así, no, no terminaria siendo asi de frivola.
-Estuviste lejos mucho tiempo, por eso ignoras que la necesidad la llevó a esto, no es feliz.
-Pero, ¿qué no lo fue al menos por un momento?
-Quízas, pero tu mismo fuiste responsable de tirar abajo tu propia obra, una lástima, de haberla cuidado es posible que lograra ser algo sublime. Ahora es muy tarde. Ha llegado el momento de marcharte.
El purgatorio me esperaba, pero mi castigo ya presente se hacia al ver que yo mismo era la causa de su desgracia, y que, por ello la muerte me habia llevado, victima de mi propia mano al colgarme en mi cuarto.
miércoles, 20 de mayo de 2009
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