sábado, 8 de agosto de 2009

Mineria Comercial

Taladran mi cabeza todas las noches, un crepitar constante, trac, trac, de vez en cuando un estallido, a veces nada más el repiqueteo de lo cinceles y los zapapicos. Ya no creen conveniente cavar buscando en busca de vetas con filones del valioso material por el que escarban, decidieron mejor convertir aquello en una mina a cielo abierto, un hoyo en mi cabeza, justo en el centro del cerebro. Ahora la razón que yacía en mis lóbulos frontales ha sido procesada para a partir de ella fabricar bienes de consumo, para una población voraz con un crecimiento demográfico solo comparable a la tasa con la que trituran mis ideas, para obtener cemento y escayola; Diamantes para la vanidad de las finas damas de la ciudad; oro para que los ricos pongan su cagada en él, en tronos que no guardan mucha diferencia con los escusados; y con el detrito rellenan barrancas para erigir las nuevas casas, donde las familias jóvenes e inocentes darán nacimiento y cobijo a los vicios del mañana, portados por cada uno de los de su futura estirpe, que al final regresaran a esta cantera que es mi cabeza a seguir escarbando para darse cuenta que con todo lo que construyeron su mundo simplemente era nada.

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