Trato de hablar, pero las palabras que uso no son mías, parecen serlo, pero no me pertenecen, solo es el eco de las ideas de las que me alimento, de las que me nutro, para poder crecer, y levantarme, y alcanzar otros horizontes y llegar a otros planos, lejanos, abstractos.
Se ha hecho patente que mientras no encuentre ese filón de ideas propias ocultas en las cavernas inexploradas que conforman mi mente, eso que exprese sera la replica refinada y sintetizada de lo ya dicho en el pasado.
He sido juez y verdugo dentro de mi propio tribunal, y el veredicto me ha hecho culpable, siendo que no existía crimen cometido, y la sentencia dictada fue el quedarme estatico en un mundo que exije movilidad, pero mi buen comportamiento en esa prision me ha permitido ver la luz mucho antes de lo previsto, y ahora, con entusiasmo y con cierta ansia intento recuperar el tiempo que permanecí en penumbra.
Ahora, Indultado, me abrazo a mi mismo, me entrego la patente del perdon y empiezo a reconocer la situacion actual, veo que es lo que funciona, que tengo que arreglar, que tengo que tirar y que es lo nuevo que tengo que incorporar.
Todavía no termino el inventario, pero sin importar ese detalle logístico ya he puesto manos a la obra, la recostruccion sigue presurosa, y a su vez esta fabrica que no es mas que mi yo perdonado se pone en marcha de nuevo para finiquitar todos aquellos compromisos adquiridos conmigo mismo años atras.
He generado una revolucion social dentro de mi ser escindido por ese conflicto que se volvió guerra, derivó en condena y ahora no es más que un intento formal por tener una voz propia y expresarle al mundo esa idea potencial que yace en el fondo del alma inmortal.
Nací con lengua de plata, propia del demonio, ahora busco la voz que termine de complementarla.
jueves, 16 de abril de 2009
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