Escribí un poema, contemplando lo siguiente:
-Un atardecer iluminado por un sol afable.
-Ir de pie hacia el futuro mientras veía como se disolvía a lo lejos el pasado.
-Sentarme para disfrutar de la proyección de la realidad ante mis ojos.
-Caminar teniendo de música de acompañamiento a la risa infantil y a la conversación amable propia de las familias relajadas.
-Denotar que si hay la posibilidad que la ciudad regrese a ser bosque.
-Una tienda anodina que se convirtió en bazar de símbolos.
-Honrar mis orígenes, la madre tierra y la semilla paterna.
-Entregar las herramientas necesarias para la planificación del mañana.
-Cumplir promesas de transporte.
-Caminar acompañado por el manto de la noche
-Visitar a los textos expectantes de encontrar mejor hogar.
-Regresar al hogar justo de la misma forma a como llegué.
-Tener de recompensa la alegría de los tuyos.
¿ Y dónde está el dichoso texto?
Pues no todos los poemas están en papel, algunos quedan en sueños, otros en el transcurrir de la vida.
Y así fue en el caso de este...
domingo, 19 de abril de 2009
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