La necesidad de escribir es implacable, la exigencia de expresarse es intolerable, por ello no hay más que dejarse llevar por esa rabia interna de gritar con letras lo que se guarda para no implotar y volverse un agujero negro, y de paso, tragarse al mundo entero y sumirlo todo en tinieblas.
No hay peor talento que aquel que se tiene y no se usa.
miércoles, 4 de marzo de 2009
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